B O L E T Í N

I N F O R M A T I V O.


 
Estudio pronostica déficit del 15% dentro de ocho años.

Sociedad y Servicios.
Falta de agua amenaza a población del Valle Central.

Los habitantes consumen más líquido del que llega a los mantos acuíferos. Senara propone colocar medidores en los 5.198 pozos existentes en la zona.

Pablo Fonseca Q.
pfonseca@nacion.com

Los habitantes del Valle Central podrían sufrir faltantes de agua dentro de ocho años.

Un estudio del Servicio Nacional de Aguas Suterráneas, Riego y Avenamiento (Senara) reveló que existe un déficit entre el consumo de agua y la capacidad de recarga de los mantos acuíferos Barva y Colima.

Dicho informe detalla que la recarga de los acuíferos es de 9.720 litros por segundo mientras que la extracción de los pozos (legales e ilegales) alcanza los 9.870 litros por segundo.

Bernal Coto, gerente de Senara, aseguró que la situación no es alarmante en este momento, pero que el déficit podría aumentar hasta llegar a un 15% en el 2015.

Los acuíferos Barva y Colima suministran agua al 60% de los habitantes del Valle Central, lo cual representa alrededor de un millón de personas.

Entre las principales zonas de recarga figuran las partes medias y altas de los cantones de Alajuela, Barva, San Isidro, San Rafael, Santa Bárbara, Santo Domingo, Goicoechea, Moravia y Vázquez de Coronado.

El análisis no toma en cuenta el impacto que podría tener el cambio en los patrones de lluvia debido al calentamiento global.

También supone que la cantidad de agua que se extrae de los pozos es la autorizada por el Ministerio del Ambiente y Energía (Minae), aunque no existen medidores para controlarlo.

Propuestas. Entre las propuestas entregadas al Minae, Senara pide la colocación de medidores en los 5.198 pozos de extracción.

Además, sugiere que no se autoricen más pozos en lugares donde existe un servicio de agua potable administrado por una municipalidad, el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) o la Empresa de Servicios Públicos de Heredia (ESPH).

Senara también recomendó que el acuífero Colima Inferior sea considerado como “reserva para uso exclusivo en abastecimiento público de agua potable”.

Esto implicaría la negación de licencias para que las empresas puedan excavar pozos allí.

A las municipalidades, Senara pide incluir la variable hídrica dentro de sus planes reguladores.

“Esto incluye detener la impermeabilización de las zonas de recarga, promoviendo por ejemplo el crecimiento vertical y la creación de lagos artificiales”, añadió el gerente de la entidad.

También pidieron al Instituto de Vivienda y Urbanismo (INVU) valorar mejor las construcciones en zonas del sistema acuífero.

Otros problemas.

Amenaza. Este mismo mes, AyA denunció que un proyecto urbanístico que se construye en el macizo del volcán Poás amenaza una importante fuente de agua que podría abastecer en el futuro a los pobladores del área metropolitana.

Contaminación. Las 4.000 fuentes que surten a los costarricenses de agua potable están en peligro de contaminación química pues ni una sola tiene sistemas para detectar la presencia de sustancias tóxicas.

Racionamiento. El verano pasado se registró una caída del 10% de la producción de agua en los mantos acuíferos que abastecen a la GAM.

¿Y el futuro? La infraestructura actual del AyA solamente tiene capacidad para atender el aumento de la demanda de agua potable durante los próximos 10 años.




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